Ella lo esperaba sentada en la escalerilla que descendía hasta el desnivel circular donde se encontraba la cruz. Su piel pálida, casi un poco rosada brillaba de un modo especial con el contraste de su vestido azul y el naranja del ocaso. Él se acerco furtivamente, en su pelo oscuro jugaba la luz, haciendo reflejos rojos y dorados. Ella se dio vuelta cuando escuchó sus pasos, hacía rato que agudizaba los oídos, esperando a su amado mientras contemplaba el dolor inmenso de Jesús, cuyo sacrificio fue la salvación para todos. En su espera ella había pensado en tantas cosas, en cómo seria el encuentro, en qué le diría, a qué hora tendría que volver para que sus padres no se preocuparan. Había pensado en el pecado... Y también en cuánto le amaba. Cuando se sentó junto a ella, ambos sintieron esa chispa magnética de cuando dos cuerpos opuestos al fin se juntan, a la que ella recibió con una sonrisa tímida y el con una mueca. La bella y la bestia se mantuvieron quietos hasta que la iglesia tapó el sol poniente y en ese instante la mueca incomoda de la bestia se transformó en una sonrisa un tanto patética, pero que causo el éxtasis en su compañera. Tocó su rodilla y se levantó, ahora mirándola expectante y alargando una mano hacia ella. La muchacha tomo su fría mano un poco nerviosa, nunca lo había visto hacer cosa tal, tal vez, pensó, tal vez al fin había logrado enamorarlo. Sus dudas desaparecieron cuando él ensanchó su sonrisa,que se traslado a sus ojos azules, en un gesto tan bello que ella no pudo menos que creerse sus esperanzas.
La ayudó a levantarse y, aún de la mano, fueron hasta el centro del anfiteatro. Por un momento, él miró al cielo y apretó fuertemente la frágil mano entre sus dedos. Pero luego bajó la mirada y su cabello cubrió sus bellos ojos. La bella no sabía qué hacer, si seguirle en su extraño juego de miradas o simplemente ser ella misma, cosa que confiaba que a él le gustaba. Se quedó dubitativa unos instantes pero luego decidió que confiaba en él, así que intentó soltar su mano. El la apretó con mas fuerza.
-Has pensado en lo que te dije?- dijo el mirándola al fin a sus ojos grises- Necesito que me contestes -hizo énfasis cuando la muchacha no respondió-
Ella lo miraba maravillada buscando la respuesta correcta, algo que lo hiciera quedarse con ella, pero que no involucrara la felicidad de su familia como parte del trato. Bajó la mirada cuando el viento movía su cabello y tomo con su mano libre un mechón dorado, todavía pensando en la pregunta. Pero una mano fría le saco el mechón, de un modo un poco brusco. Y soltando su otra mano lo besó, y lo volvió a unir con el resto de su cabellera. Luego volvió su mirada a la bella de nuevo intentando parecer suplicante, pero su rostro no tenia tantas expresiones.
-Lo de... Lo de irme contigo?- tartamudeo-
-Qué pasa? Es que no crees en mi?- dio como respuesta él, buscando un punto débil en la chica- Por qué no?
-Si,- dijo ella mirando al suelo de adoquín de nuevo - si creo en ti ...es solo que-
-Entonces vámonos!-interrumpió el con vos mas excitada de costumbre y echo otro mirada rápida al cielo. El sol no había terminado de ponerse todavía- No tendrás que preocuparte por nada, sabes que te cuidaré y tan sólo será un tiempo...-
-Te necesito- dijo el jóven de nuevo al ver que no conseguía respuesta.
Ella miro su cara, sabiendo que no podía seguir resistiéndolo mas.
-Está bien- susurró con un amago de sonrisa-
El explotó de alegría con una risa tan profunda y seductora como lo eran sus ojos. La bella nunca lo había oído reír de esa forma tan...despreocupada. Cada gesto le daba mas seguridad del amor que sentía por ella, y ese anhelo que el tenía de huir con ella.
Ella se sintió desfallecer por un segundo, como si la respuesta que acababa de dar le hubiera consumido gran parte de su energía. Se tambaleó y dos brazos firmes la sostuvieron. El volvió a reír mientras la colocaba lentamente en el suelo, sus miradas entrelazadas. La soltó y se recosto el también, mirando hacia arriba con una pequeña sonrisa, que en unos segundos se extinguió. Ella sintió un cosquilleo cuando vio su bello rostro serio de nuevo, había sido una tonta al creer que las sonrisas y el cariño durarían para siempre. El se ladeó y le dedicó una mirada helada, casi tan fría como el suelo en el que estaban, que le provoco un estremecimiento a ella. Esta reacción de su parte le saco otra sonrisa a su amado. Y solamente lo contempló, sus ojos la tentación...sus labios el pecado. Se hizo un ovillo y acercó su cara a la de él. No podía leer su expresión, pero en su mirada creyó ver un brillo especial. Acercó sus labios aún mas mientras el tomaba la mano de la chica y la apoyaba en su rostro. Se besaron con los ojos abiertos, casi sin parpadear. El sentía la pura energía del amor fluir desde los cálidos labios de la joven. Tan inocente, tan dócil, tan fresca, era una flor de primavera. Su cuerpo, un santuario dedicado a la alabanza de dios, se rendía ahora bajo los encantos de él. Su sangre se agitaba en sus venas por el simple hecho de su presencia. Un alma tan bella...y era solo para el.
Todo lo contaminaba con su roce tóxico y sus ansias de corromper la pureza y la vida.
El beso continuaba, a medida que la luz se extinguia. Hasta que el saco de su bolsillo un puñal. Tomo la frágil mano que descansaba en su rostro y, separando sus labios de los de ella, cortó su palma, de la que brotó dulce la sangre de la flor. Ella lo miró aterrorizada, con un pequeño gemido de dolor intentó deshacerse de él pero era muy fuerte. La bestia había cerrado los ojos disfrutando del miedo de la joven y aspirando la desilusión como un pez que busca respirar fuera del agua. Ella se debatía y la sangre corría cada vez mas por sus brazos. Hasta que dejó de hacerlo y el abrió los ojos de inmediato, con una mirada profundamente perversa. Se puso encima de ella mientras ella gritaba "nunca me tendrás, nunca me tendrás!". El monstruo volvió a reír, esta vez mas fuerte. El sol se había puesto ya. El crepúsculo llenaba todo de sombras.
-No es lo que tu crees, sagrada tonta!- dijo, con su voz en tono grave y divertido a la vez- Por favor, - dijo riendo de nuevo- de veras te creíste que seríamos felices? Es que realmente tu Dios no te hizo sospechar nada?- señaló a la estatua, la chica había comenzado a llorar- qué pasa bonita? Acaso rompí tu corazón?
Las lágrimas corrían por su hermoso rostro. Lágrimas de vergüenza, lágrimas de terror, lágrimas de desilusión y lágrimas de amor. No podía mirarlo, solo miraba a la pobre y solitaria estrella en el cielo, tan blanca, tan brillante y tan sola. Los pensamientos aparecían como ráfagas. "El tiene razón, toda la razón, cómo pude ser tan estúpida, cómo pude tener esperanzas, cómo vine aquí sola, cómo le di mi confianza a un ser con tanta maldad, cómo es que no sospeché?". El malvado rostro se interpuso en su visión de la estrella.
-Tu dios no podrá salvarte... Está tan cerca y ni si quiera te mira, lo amabas como me amas a mi verdad?- su cara se puso seria por un momento- Soy casi como Dios -volvió a reír y se puso serio de nuevo.
Ahora ella lo miraba con odio, sintiendo el dolor que le causaba, físico en su mano y por que estaba sentado encima de ella y dolor en el alma por su traición, por su corazón roto.
En los ojos de la bestia se translució algo parecido a la compasión, mientras veía el sufrimiento de tan puro ser y una duda mas grande que la existencia misma se le dibujó en sus hermosos y demoníacos rasgos.
-Será que... No lo puedo hacer!!!NO PUEDO!- gritó violentamente, arrugando su rostro en una mueca de dolor.
Luego abrió sus ojos azules y se serenó, demostrando su debilidad por un momento y besó a la bella joven secando sus lágrimas.
-Me amas? - susurro viéndola con ojos tristes-
Ella asintió con la cabeza.
-Mas de lo que me permite mi ser- dijo ella en un sollozo-
- Y yo?- se preguntó en voz alta el monstruo- Y yo...te amo a ti?-
La chica percibió arrepentimiento y una chance de escape. Él miro al cielo y rodó una lágrima por su costado.
-SI!- Dijo ella desesperada, buscando derrumbarlo- Tu me amas! Si no no estarías aquí! Si no yo no estaría...- y se corto cuando se dio cuenta de lo que decía-
Él la miro de nuevo y le pregunto en un susurro, como una súplica, alzando un poco el puñal, como si alguna fuerza exterior lo controlara.
-Te he roto el corazón?- otra lágrima rodo por su pálido rostro-
-Si,- se rindió ella dándose cuenta de que si peleaba contra lo que sentía sufriría mas y su tortura se alargaría.
Además de que se daba cuenta de que su actitud lo hería a el, e incluso ahora, no podía soportar herirlo. A pesar de que él hubiera matado toda felicidad dentro de ella, la joven estaba segura de que si no le clavaba ese puñal en el pecho, lo haría ella misma. Porque nunca mas podría confiar en alguien, porque nunca amaria a nadie mas, porque le había arrancado la vida.
-Lo siento mucho,- dijo el monstruo, interrumpiendo los pensamientos de la chica- pero ya me has dado tu corazón...no puedo mas que tomarlo-
Y en un arrebato de energía hizo dos cortes en forma de cruz en el pecho de la chica. No eran muy profundos, pero el dolor le recorrió a la joven el cuerpo y el alma.
-Sabes?- dijo el , secándose las lágrimas- no suelo hablar tanto con mis víctimas, pero tu me puedes. Siento que debo agradecerte, nadie me había dado confianza tan ciega como la tuya.-dijo señalando la mano cortada- Ni me habían regalado un corazón tan dulce y cálido -siguió, poniendo su mano sobre los cortes en el pecho y apretando, haciendo surgir un grito terrible de la bella flor.
Se rió sin ganas, todavía llorando y volvió a besarla. Sus labios estaban fríos y su cara ya no tenía expresión. Esto le causó rabia, a pesar de que él mismo lo había hecho.
-Una lección para el otro mundo, nunca le des a alguien tu confianza y tu amor a la vez, por que el amor es ciego y la confianza...peligrosa.- le advirtió el, aunque sabia que su consejo ya no le serviría para nada. El cielo estaba a punto de oscurecer por completo- Te agradezco ...mi amor-dijo por lo bajo- por regalarme tu alma,- un espasmo le corto la respiración- nunca lo olvidare. -alzó el puñal de nuevo, pero se detuvo- Sabes quien soy?-le pregunto a su amada que lo miraba, ahora sin rencor- Soy tu peor pesadilla. Pero te olvidarás de mi muy pronto. En cambio tu... Tu eres mi mejor sueño. Gracias a lo que me has dado seguiré viviendo, tu te alzaras con tu Dios y veras mi sufrimientos. Nunca podré ser el mismo de nuevo...perdoname, no quise... Ya no hay nada que hacer, es que me controla entiendes?-la figura de la chica estaba blanca y silenciosa
En un esfuerzo contra la voluntad de su mente, ella asintió con la cabeza. Ella lo entendía. Tantas personas le habían advertido sobre él, pero algo mayor lo controlaba.
-Siempre te amare- le dijo con su alma en la boca- y ojala que eso sea tu condena. Pudrete en el infierno- dijo y le escupió el rostro.
Él, sorprendido, le dedico su mejor sonrisa. El ángel sonrió también.
-Ya lo he hecho querida, ya me he podrido en el infierno. Por qué crees que te estoy haciendo esto? Vendí mi alma hace tiempo-dijo tristemente y miro al cielo, quedaba poco tiempo- y ahora EL quiere la tuya.
El demonio volvió a llorar y el ángel, levantando su mano secó las lágrimas de este. El demonio alzó la hoja.
- Nos vemos luego- dijo el ángel sonriente, mas hermosa ahora que nunca, a punto de ascender con su creador-
-No lo creo- respondió el, con una sonrisa melancólica y afectada.
-Yo si- susurro el ángel al tiempo que el puñal se hundía en su ombligo y su alma se escapaba hacia la boca de su amado.
El demonio besó esa luz hermosa que salía de la muchacha, perfecta, sólo para el. Inspiró el alma inocente y pura y se la guardo para siempre. Se levantó y se fue caminando mientras susurraba:
-Ésta es mía, nunca te la daré, ya sabes el favor que me debes. Solo mía? Está bien si eso es lo que quieres a cambio...-
Dejó el cuerpo inerte y vacío a la sombra de cristo. La muchacha, todavía viva, miró a la estatua de Jesús. Sus manos con clavos, su corazón al aire... Pero su alma estaba ahí todavía. Ahora entendía lo que habían hecho con el, así como con ella. Su mente seguía trabajando, a pesar de que no quedaba sentimiento en ella.
-Si dios salvó tu alma...- habló a la imagen crucificada- por que no la mía?
Las lágrimas cayeron a los pies de la estatua, así como su sangre y la pregunta quedó flotando en el aire:
Por que no la mía?
Tal vez, el alma, el corazón y la confianza a veces van de la mano. Tal vez su amado nunca necesitó del ritual para tener lo que quería. Tal vez no fue la traición lo que le robó el alma al ángel. Tal vez fue que, despues de todo, él la abandonó. Y a veces solo eso se necesita para corromper un alma pura.
Las lágrimas corrían por su hermoso rostro. Lágrimas de vergüenza, lágrimas de terror, lágrimas de desilusión y lágrimas de amor. No podía mirarlo, solo miraba a la pobre y solitaria estrella en el cielo, tan blanca, tan brillante y tan sola. Los pensamientos aparecían como ráfagas. "El tiene razón, toda la razón, cómo pude ser tan estúpida, cómo pude tener esperanzas, cómo vine aquí sola, cómo le di mi confianza a un ser con tanta maldad, cómo es que no sospeché?". El malvado rostro se interpuso en su visión de la estrella.
-Tu dios no podrá salvarte... Está tan cerca y ni si quiera te mira, lo amabas como me amas a mi verdad?- su cara se puso seria por un momento- Soy casi como Dios -volvió a reír y se puso serio de nuevo.
Ahora ella lo miraba con odio, sintiendo el dolor que le causaba, físico en su mano y por que estaba sentado encima de ella y dolor en el alma por su traición, por su corazón roto.
En los ojos de la bestia se translució algo parecido a la compasión, mientras veía el sufrimiento de tan puro ser y una duda mas grande que la existencia misma se le dibujó en sus hermosos y demoníacos rasgos.
-Será que... No lo puedo hacer!!!NO PUEDO!- gritó violentamente, arrugando su rostro en una mueca de dolor.
Luego abrió sus ojos azules y se serenó, demostrando su debilidad por un momento y besó a la bella joven secando sus lágrimas.
-Me amas? - susurro viéndola con ojos tristes-
Ella asintió con la cabeza.
-Mas de lo que me permite mi ser- dijo ella en un sollozo-
- Y yo?- se preguntó en voz alta el monstruo- Y yo...te amo a ti?-
La chica percibió arrepentimiento y una chance de escape. Él miro al cielo y rodó una lágrima por su costado.
-SI!- Dijo ella desesperada, buscando derrumbarlo- Tu me amas! Si no no estarías aquí! Si no yo no estaría...- y se corto cuando se dio cuenta de lo que decía-
Él la miro de nuevo y le pregunto en un susurro, como una súplica, alzando un poco el puñal, como si alguna fuerza exterior lo controlara.
-Te he roto el corazón?- otra lágrima rodo por su pálido rostro-
-Si,- se rindió ella dándose cuenta de que si peleaba contra lo que sentía sufriría mas y su tortura se alargaría.
Además de que se daba cuenta de que su actitud lo hería a el, e incluso ahora, no podía soportar herirlo. A pesar de que él hubiera matado toda felicidad dentro de ella, la joven estaba segura de que si no le clavaba ese puñal en el pecho, lo haría ella misma. Porque nunca mas podría confiar en alguien, porque nunca amaria a nadie mas, porque le había arrancado la vida.
-Lo siento mucho,- dijo el monstruo, interrumpiendo los pensamientos de la chica- pero ya me has dado tu corazón...no puedo mas que tomarlo-
Y en un arrebato de energía hizo dos cortes en forma de cruz en el pecho de la chica. No eran muy profundos, pero el dolor le recorrió a la joven el cuerpo y el alma.
-Sabes?- dijo el , secándose las lágrimas- no suelo hablar tanto con mis víctimas, pero tu me puedes. Siento que debo agradecerte, nadie me había dado confianza tan ciega como la tuya.-dijo señalando la mano cortada- Ni me habían regalado un corazón tan dulce y cálido -siguió, poniendo su mano sobre los cortes en el pecho y apretando, haciendo surgir un grito terrible de la bella flor.
Se rió sin ganas, todavía llorando y volvió a besarla. Sus labios estaban fríos y su cara ya no tenía expresión. Esto le causó rabia, a pesar de que él mismo lo había hecho.
-Una lección para el otro mundo, nunca le des a alguien tu confianza y tu amor a la vez, por que el amor es ciego y la confianza...peligrosa.- le advirtió el, aunque sabia que su consejo ya no le serviría para nada. El cielo estaba a punto de oscurecer por completo- Te agradezco ...mi amor-dijo por lo bajo- por regalarme tu alma,- un espasmo le corto la respiración- nunca lo olvidare. -alzó el puñal de nuevo, pero se detuvo- Sabes quien soy?-le pregunto a su amada que lo miraba, ahora sin rencor- Soy tu peor pesadilla. Pero te olvidarás de mi muy pronto. En cambio tu... Tu eres mi mejor sueño. Gracias a lo que me has dado seguiré viviendo, tu te alzaras con tu Dios y veras mi sufrimientos. Nunca podré ser el mismo de nuevo...perdoname, no quise... Ya no hay nada que hacer, es que me controla entiendes?-la figura de la chica estaba blanca y silenciosa
En un esfuerzo contra la voluntad de su mente, ella asintió con la cabeza. Ella lo entendía. Tantas personas le habían advertido sobre él, pero algo mayor lo controlaba.
-Siempre te amare- le dijo con su alma en la boca- y ojala que eso sea tu condena. Pudrete en el infierno- dijo y le escupió el rostro.
Él, sorprendido, le dedico su mejor sonrisa. El ángel sonrió también.
-Ya lo he hecho querida, ya me he podrido en el infierno. Por qué crees que te estoy haciendo esto? Vendí mi alma hace tiempo-dijo tristemente y miro al cielo, quedaba poco tiempo- y ahora EL quiere la tuya.
El demonio volvió a llorar y el ángel, levantando su mano secó las lágrimas de este. El demonio alzó la hoja.
- Nos vemos luego- dijo el ángel sonriente, mas hermosa ahora que nunca, a punto de ascender con su creador-
-No lo creo- respondió el, con una sonrisa melancólica y afectada.
-Yo si- susurro el ángel al tiempo que el puñal se hundía en su ombligo y su alma se escapaba hacia la boca de su amado.
El demonio besó esa luz hermosa que salía de la muchacha, perfecta, sólo para el. Inspiró el alma inocente y pura y se la guardo para siempre. Se levantó y se fue caminando mientras susurraba:
-Ésta es mía, nunca te la daré, ya sabes el favor que me debes. Solo mía? Está bien si eso es lo que quieres a cambio...-
Dejó el cuerpo inerte y vacío a la sombra de cristo. La muchacha, todavía viva, miró a la estatua de Jesús. Sus manos con clavos, su corazón al aire... Pero su alma estaba ahí todavía. Ahora entendía lo que habían hecho con el, así como con ella. Su mente seguía trabajando, a pesar de que no quedaba sentimiento en ella.
-Si dios salvó tu alma...- habló a la imagen crucificada- por que no la mía?
Las lágrimas cayeron a los pies de la estatua, así como su sangre y la pregunta quedó flotando en el aire:
Por que no la mía?
Tal vez, el alma, el corazón y la confianza a veces van de la mano. Tal vez su amado nunca necesitó del ritual para tener lo que quería. Tal vez no fue la traición lo que le robó el alma al ángel. Tal vez fue que, despues de todo, él la abandonó. Y a veces solo eso se necesita para corromper un alma pura.
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