domingo, 27 de febrero de 2011

me encantaría que alguien se preocupara por mi, me encantaría que alguien me preguntara por qué lloro, que alguien llorara por mi.Me encantaría conocer a alguien que no tuviera problemas, o que por lo menos escuchara los míos, me encantaría poder hablar de mis problemas por que sino lo anterior no serviría.Me encantaría ser por una vez la protagonista y no ser la de reparto que se queda atrás, ayudando al principal a resolver sus cosas.Me gustaría que pensaran de mi como yo pienso de ellos, que me vieran como a un igual.Tantas cosas me encantarían , pero al final solo me queda Macdonald's, eso si me encanta.

lunes, 21 de febrero de 2011

"Tal vez resulte bonito o incluso agradable engañar a la gente en un caso así, pero tanta reserva puede resultar a veces inconveniente. Si una mujer se obstina en ocultar sus sentimientos al hombre que ama, puede perder la oportunidad de conservarlo y entonces significará un consuelo demasiado pobre el hecho de creer que se ha burlado de los demás"
-Charlotte Lucas, Orgullo y Prejuicio de Jane Austen.

jueves, 17 de febrero de 2011

El llanto de la Luna

Al estar allí sentada, en el medio de una playa desierta, con la única compañía de la Luna llena y un mar que colmaba el horizonte y el alma, era una persona nueva. Me sentía mínima e ilusa frente a la naturaleza de esa imagen. Tan chiquita y completa me sentía yo, y al mismo tiempo... completamente vacía. Vacío mi cuerpo, sentía a mi ser flotando por encima de él. Vacío mi ser, por la falta de esa importante pieza que se había perdido en la distancia, ese pedacito de vida que habían arrebatado de mis brazos.
Respiré hondo y puse una mano en la arena a mi lado, buscando su presencia. Pero era inútil, estábamos solo yo y la silenciosa Luna, y el mar ruidoso y, ahora, un viento travieso que jugaba a tirarme arena a la cara. Dejé de lado la angustia y volví a sentirme como una mota de polvo frente a la grandeza del universo. ¿Se sentiría la Luna como yo frente a esos planetas y superestrellas? ¿Le habrían quitado también a ella un ser amado? La veía tan callada, sombría, solitaria. Una gran roca en el espacio, admirada por la belleza de esa luz que ni siquiera era propia, obligada a vagar en círculos alrededor de un planeta egoísta y a hacer de linterna a la vida que éste engendra. La Luna se sentiría como yo si le quitaran el sol, si se extinguiera esa luz que la hace bella y querida. Ya sólo sería una mota de polvo en el infinito universo, vacía, resignada a girar, suspendida, sin ningún rumbo ni objetivo.
Y la angustia volvió.
Podría haber estado ahí para siempre, pero pensar en polvo me recordó que si me perdía yo allí, en esa escena, probablemente me convertiría en polvo. A la corta o a la larga. La marea subía y las olas me rozaban los pies, el mar dejó sus quejidos y el viento se calmó un momento. Se escuchó un zumbido lejano un instante. Me levanté para ver de dónde provenía, pero el viento volvió a inflar mi camisa y el mar a sus gruñidos malhumorados. Una idea cruzó mi mente y casi sin querer me pregunté en voz alta: "¿Habrá sido eso el llanto de una piedra solitaria, que a pesar de robarse un poquito de la luz del sol está tan vacía y perdida como yo?"